Con este tiempo, hay que echarle valor para salir con la bici. Aún así, hoy nos hemos atrevido a hacer un poco de carril bici, decidiendo el camino a tomar sobre la marcha, mirando al cielo y buscando los huecos azules —que no eran muchos— entre gigantescos nubarrones negros. Y cuando ya no quedaba carril bici para seguir bajo cielo despejado, hemos decidido patinar sobre el barro antes que meternos debajo de la tormenta.

