Con el título de esta entrada, más de uno pensará que la polémica está servida. Tranquilos, no es ese tipo de mensajes que se pueden leer por foros de ciclismo en el que la gente pregona su decisión de abandonar el uso de la doble suspensión por una rígida. Tan solo es mi experiencia personal al volver a usar una bicicleta rígida —por avería mecánica— después de un año y medio de intenso idilio con mi doble.

